Los cipreses están en lo más alto del cajón montañoso, pero en el camino, en muy pocos kilómetros se suceden paisajes y formaciones vegetales muy diferentes, por el agua, el cambio de altitudes y el asoleamiento de las laderas.
En la parte baja, antes de llegar al Santuario mismo, se observan al mismo tiempo el matorral de espinos caracterÃstico de la zona central, y próximo al estero un sendero bordeado de un matorral y bosquete sombrÃo de litres, bollenes y quillayes, donde cantan las loicas, turcas y perdices, y recorren silenciosos pequeños roedores y lagartos.
En la parte media de la quebrada está el Bosque de Los Peumos. Otro de los parientes del bosque “esclerófiloâ€, que significa de hojas duras, que resisten muy bien las altas temperaturas del valle, los veranos secos e inviernos más lluviosos.



